ENTREVISTA A XDK REALIZADA POR MAR MASSUTI Palma, 23 de agosto, 2011 / (Trad. del francés) 

Xavier de Kepper (Bayonne, 1976) se despide de Mallorca y, con él, deja la isla la segunda generación de artistas que han colaborado con el proyecto CRIdA Palma durante los meses de julio y agosto. Aunque Xavier no nos deja con las manos vacías. Deja en la isla el proyecto “SE VENDE” y dos meses de convivencia y amistad con sus compañeros.

M.M.: -¿Cuál fue tu primera impresión de la ciudad?

X.D.K.: – Muy buena pregunta. Difícil de responder porque desde que llegué a Palma, el 16 de julio, he acumulado un montón de emociones, sensaciones, impresiones, etc. Estos últimos días, apenas llego a describirlos con palabras. Sólo decir que me ha llamado la atención la atmósfera de la ciudad, especialmente porque tengo predilección por las ciudades portuarias. Palma es conocida mundialmente por su turismo intensivo y su lado festivo. Tuve la suerte de vivir el centro histórico, refugiado de la futilidad y la superficialidad, donde descubrir una ciudad con mucho encanto.

M.M.: -¿Cómo surgió el proyecto “SE VENDE”?

X.D.K.: -Durante un paseo con Ale, uno de los tres compañeros de CRIdA. Fuimos a un bazar chino, donde comencé a comprar docenas de carteles de “SE VENDE”. Luego volví muchas más veces para completar la serie. Una verdadera adicción… El lado absurdo del proyecto se hizo evidente.

M.M.: -¿En realidad, qué idea quieres vender con el proyecto?

X.D.K.: – Ante todo, yo no vendo absolutamente nada. Sólo soy un observador que propone la confrontación de dos elementos, de dos sensaciones. A través de este proyecto, he querido crear una confusión de géneros utilizando diferentes tipos de humor, del más fino al más pesado. Ninguna investigación estética. Basta con tomar un símbolo y desviarlo para generar interrogantes, sonrisas, disgustos, etc.

M.M.: – “SE VENDE” ha llegado hasta Alaró coincidiendo con Alart 2011…

X.D.K.: – Alaró fue una aventura de lo más interesante. Durante una semana, la calle principal ha estado a la venta. Se instalaron 40 carteles de “SE VENDE” en 40 fachadas distintas. Josep, artista que también ha participado en el proyecto CRIdA, realizó una grabación, de tres horas de duración, sobre los diferentes encuentros con los habitantes del pueblo. Por cierto, aprovecho para dar las gracias a Nadege y Tomeu, organizadores de Alart 2011.

M.M.: -¿Cómo reaccionaron los vecinos del pueblo?

X.D.K.: – Hay tantos recuerdos e historias que contar… Resumiendo, yo diría que el 99% de los vecinos respondieron e forma muy positiva. Algunas personas nos ofrecieron refrescos, otras simplemente sonrieron y, algunos vecinos hasta nos invitaron a conocer sus hogares. Visitar esta calle fue un verdadero viaje… Sólo aclarar que todos los carteles que colgamos han sido robados. ¿Qué podría ser más absurdo que robar un cartel de “SE VENDE”? Uno de los vecinos ha visto uno de los carteles, “SE VENDE VECINOS”, en la cima de un monte. En realidad, me gusta la idea de que los carteles viajen a lugares desconocidos. Lo que está en la calle no es mío… Estoy satisfecho de que el concepto funcione.

M.M.: -Desde luego el proyecto ha gustado en Mallorca. ¡Te han llegado a pedir que intervengas en la fachada de un edificio en Palma!

X.D.K.: -Lluís Fuster, también artista, me ha dado la oportunidad de acumular los carteles de “SE VENDE” en el balcón de su taller. Mismo soporte, misma idea, pero un resultado totalmente diferente. La calle ya no está a la venta en este caso. La acumulación proporciona una monstruosidad donde se mezclan sentimientos profundos y objetos ordinarios, ridículos…

M.M.: -¿Has pensado en trasladar el proyecto a otros lugares?

X.D.K.: – El proyecto se quedará en Mallorca. Sobre todo para evitar la obsesión y la adicción al cartel de “SE VENDE”. Esta aventura de casi dos meses ha sido increíble. Comenzar en un bazar chino para acabar en un balcón cerca de la Plaza Mayor ha significado mucho para mí.

M.M.: -Una imagen para recordar de tu paso por Mallorca…

X.D.K.: -En realidad, me voy de Mallorca con una gran cantidad de imágenes y destacar alguna sería irrespetuoso con las demás. Pero una de ellas es especialmente cómica. La madre superiora del convento de Sant Jeroni, dónde se encontraba el taller de CRIdA, se encontró con uno de mis carteles, “SE VENDE FLAN DE HUEVO”, y me preguntó si realmente allí vendíamos flanes. Creo que la simplicidad de la historia resume perfectamente las diferentes lecturas que pueden surgir del proyecto.

M.M.: -¿Volverás?

X.D.K.: -¡Desde luego que volveré! Está ciudad me ha marcado. Por un lado se la quiere proteger pero al mismo tiempo se va perdiendo… Regresaré, sin ninguna duda, pero me gustaría volver en otro momento del año y poder descubrir nuevos matices de la isla. Quiero evitar la nostalgia del proyecto, digerir toda la información que me llevo conmigo. Y, luego, ya pensaré en volver.

SE VENDE TODO Y NADA Comentario realizado por Mar Sánchez 

“Se vende”. Una obra llena de mensajes publicitarios, que resultan delirantes y absurdos. Una superposición de ideas, que aparentemente no tienen ninguna relación lógica, se entremezcla en la obra de Xavier de Kepper para mostrarnos una faceta de la isla de Mallorca, aquella Mallorca de postal, la superficial y turística. Así pues, valiéndose de la ironía y el sarcasmo, el artista nos muestra los contrastes que presenta nuestra isla. Pues su cometido no es tanto el de ofrecer una crítica social sino más bien el de proponer una observación de la realidad desde el escondite de su taller. Un taller situado en uno de los laberínticos callejones que configuran el casco histórico de Palma y que permiten al artista observar sin ser visto.Podríamos relacionar el proyecto de Kepper con el pensamiento del sociólogo francés Jean Baudrillard, que concebía la sociedad posindustrial, la del capitalismo de consumo masivo, como un “espectáculo fantasmagórico” en el que el valor de los objetos ya no obedece a cuestiones económicas sino a criterios de moda impulsados por la fuerza de la publicidad. De esta manera, el objeto ya no es valorado por su significado sino por su apariencia. Es lo que Baudrillard llama: “el simulacro: forma desencantada de la seducción que ha suplantado la realidad”.Consecuentemente, dado el consumo agresivo, el objeto ha perdido su función y sólo interesa una imagen artificial que se publicita mediante la erótica del deseo. En este sentido, recordemos algunos de los textos que configuran la obra de Kepper que aluden a la erótica como “Se venden sueños y tanga de hilo” o ” Se vende envidia y rasurado de ingles”. Lo que se vende no es la realidad sino un simulacro de ésta, una imagen de la isla de Mallorca. Se vende todo y nada.Siguiendo con esta idea de simulacro, resulta muy interesante la instalación de los carteles en las calles Alexandre Rosselló i Petit de Alaró en el contexto de Alart, donde los carteles de “Se vende” inundan las calles y publicitan que todo está en venta. Se simula así una realidad inventada en la cual los viandantes se preguntan a sí mismos si es real eso que ven.En estos momentos, Xavier de Kepper está trabajando en otro proyecto, “Buena Isla”. Esta vez el artista pretende revisar la imagen que se ofrece de Mallorca como reclamo turístico. Ya veremos como concluye el trabajo…